domingo, abril 20, 2014

EVA Y SU CUADERNO DE GESTOS DE MARIA JOSE RIVERA OYARCE : LA UNIVERSALIDAD DE LA MUJER por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE.



El arquetipo de Eva a recorrido la marea tempestuosa de los tiempos de la manera serena, inmutable, cargando una culpa en su germen mismo injusta. La misma desobediencia que carga en sus hombros, es lo que nos ha hecho humanos, aún Eva desafiando a Dios y encarnando el “pecado” sólo para dejar al hombre como una víctima. La interpretación antigua y aún persistente es  sesgada y mezquina. Podemos atender a los símbolos femeninos y percatarnos del hecho que esta mirada carece de cierto sentido, la intuición de Eva sigue corriendo en el ADN del género femenino hasta nuestros días, sin embargo este arquetipo, este inicio,  o idea primordial evolucionó en diversos aspectos y en diversas culturas del mundo, desde la Diosa Madre, la Hechicera y La Sacerdotisa. La fuerza femenina que mueve el cosmos  de una manera innegable se encarna como deidad, sin embargo he dejado para el final de estas fuerzas arquetípicas femeninas  a  Lilith, bíblicamente mal llamada monstruo  (Isaías 34. 14) la primera mujer de Adán, encarnación de la rebeldía, desembocó en una criatura nocturna madre de demonios y ladrona de recién nacidos, netamente una  desfiguración de un mito en dirección a la encarnación del mal y de los terrores nocturnos. Distintas y no todas  las facetas de la mujer, ésta encarna la voluntad y la facultad de la vida.

En la voz poética de María José Rivera Oyarce se conjugan todos estos arquetipos, su cosmovisión abarca lo que  el mundo  conoce como lo femenino, la fragilidad y la fortaleza;  lo onírico y lo real, en el fondo las manifestaciones que el amor entrega a la humanidad; una travesía por diversas manifestaciones:

Eva desafía a su Dios; y  va de verso en verso planteando  una posición contestataria y de igual a igual, ambos; el ser abstracto al que llamamos “Dios” y Eva “creadora y madre” en el poema EL ESPEJO DE DIOS: “Eva reclama/ Primogenitura de especie/ Como cáliz de toda cronología/ Individual o colectiva/ A pesar de la negación/ Y de ese dedo acusador /Que la señala de siempre/ Desde la serpiente/ Y el costado supuesto que no era.” La poeta no sólo emprende una puesta a juicio en el aspecto personal  sino que también se  dirige a lo social UTOPIA DE DEL BUEN DIOS : “Dios se sienta a la izquierda de Dios… /Y con un pan, gigante pan de mesa infinita/ Parte y reparte en iguales proporciones “. Alcanzar la crítica social y la ternura en un equilibrio admite un oficio  que se retroalimenta de lo femenino en su plenitud.

La Diosa Madre, a través de ella se expresa el principio femenino del universo materializándose como un símbolo de fecundidad,  acá debemos detenernos en dos sentidos distintos; el cósmico, el aspecto creador amplio: DONDE ANDAS TÚ : “Tu mano derecha es un ramo de mariposas/ A punto de estallar /Mi mano izquierda es un abismo /De donde se descuelga tu nombre irrepetible /Y Entre las dos, /La sombra tenebrosa del árbol de Dios /Cosechando manzanas podridas sobre nuestra cama” y el otro sentido, el personal:Trasvasijome en ti /Palpitante en mi vientre /Toda Universo derramada /Mientras taladra mi piel /Tu luz infinita /De paloma acurrucada. /Despierta hijo mío /En esa llama que busca el mundo entre mis piernas /Ansioso ya de apresarlo en el primer respiro”.

La Hechicera en su estado puro como arquetipo recorre  en versos delicados, la energía sexual y sensual de la mujer en su propia magia, la profundidad de la conciencia de controlar este poder hace que la poeta sutilmente nos envuelva con la atmósfera donde los símbolos, poderosos por sí mismos, se potencien, el poema EVA: “Me sorprendí desnuda inventando nuevos horizontes,/Pequeños universos desbastados/ El paraíso estaba entre mis piernas/ Esta vez......... no habían serpientes” ; Y SI EMPIEZO A TITUBEAR:Te entregas a mis presagios /Mientras te señalo/ En la frente con un beso”. PORQUE TENGO : “Porque tengo aun la ilusión de adherirme a tu cuerpo/ Cuando todos los arboles estén caídos/ Y la lluvia no sea más que el murmullo/ De una tormenta subterránea entre mis raíces”.  AUSENCIA:   “He aprendido a embrujar relojes /Para que no duelan las horas /Minuto a minuto, /Segundo a segundo… /Descolgando besos, /Recopilando caricias,/ Olfateando recuerdos /Mientras las silabas de tu nombre /Van rescribiendo el deseo”.

Lilith, la rebelde, la primera mujer de Adán, figura del folklore judío, arquetipo de la libertad y de la emancipación femenina. María José Rivera Oyarce en trazos generales cultiva  esta  declaración firme de  independencia, sin odio pero con solidez y vigor; WALKING AROUND II :“Hay ataduras y monedas de hambre entre puños cerrados/ Hay silencios que debieran ser caricias en mi oído y en mi espalda /Hay cadenas en todas partes y puñales y desiertos /Yo paseo con rabia /Con uñas, con tacones, con pubis, con secretos /Paso, cruzo esquinas prohibidas y veredas marginales /Y oficinas donde reinan solo machos en sillones tutelares /Bigotes, calzoncillos y corbatas /Que ríen roncan piedras y risas”.

La Sacerdotisa, la sabiduría inagotable y amplia que se va multiplicando de mujer en mujer , entregando la formación de valores de hijos a madres y de madres a hijas , y en lo personal la sabiduría que germina día a día en  el universo: VEO LAS LÍNEAS DE MIS MANOS  "No se si mi puño cerrado es capaz de detenerlo/ Por eso dejo escapar de entre los dedos el surco donde me habita/ Dios avanza sobre mí en precipitada línea/ Todo huella inclinando universos/ Desde su respirar y en idénticas cifras celestes/ Su nombre transita hacia mí en inacabada ruta develada/ Dios reclama mi fragilidad de espuma / Mi intima esencia de signo sumergido". Y el altar de la sacerdotisa  RITUAL : "Mi casa en un altar profundo/Donde anclan pájaros desvelados/ Esquivan la luminosa ciudad/ Y anochecen aquí/ En una esquina antigua del paraíso/ Que invente para ellos/ Entran en el jardín/ Y se vuelven semillas/ Arrullados en un sueño migratorio/ Como oxidadas estatuas en la arena". 

Pero aún más allá de la imaginería natural, simbólica y mística, encontramos algunos poemas de denuncia, del trato hacia la mujer, aún con la fragilidad necesaria y sin caer en versos de panfletaria y dudosa poesía, el oficio  calza perfecto con lo que el yo lírico desea expresar, el arco amplio de la manifestación se tensa hasta arrojar las saetas que en el blanco caen como un  canto libre, abierto como un horizonte. Importante trabajo para representar la voz lírica femenina de este norte y del acontecen nacional literario. Después de leer este poemario recuerdo los versos de Juan Gelman, poeta argentino recientemente desaparecido: “¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo (…)¿y si Dios moviera los pechos dulcemente? Dijo/¿y si Dios fuera una mujer?”.

Eva y su cuaderno de gestos de María Jose Rivera Oyarce. Fondo Editorial Manuel  Concha. 



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